Aunque la mayorÃa de estos jugadores pierde a largo plazo, son jugadores peligrosos, sobre todo aquellos que tienen bajo control la vertiente loose de su juego. El jugador loose-agresivo va a muchas manos y las juega de forma agresiva. Suele hacer muchos re-raises y muchos faroles. En partidas de dinero es menos incómodo jugar contra ellos (principalmente porque las blinds no suben y se puede esperar a tener una buena jugada para atraparlos).En torneos de Hold’em sin lÃmite, si la suerte les es propicia acumulan fichas rápidamente y se convierten en las fuerzas dominantes de la mesa que ocupan.
Al oponernos contra un jugador loose-agresivo nos obligamos a rebajar nuestros requerimientos a la hora de apreciar las jugadas con las que continuamos post-flop, ya que estamos al tanto que muchas veces este tipo de jugador va sin nada o con muy poca cosa. Asimismo nos obligamos a hacer raise con jugadas menos efectivas que de costumbre (sobre todo en el river), pero en cambio debemos dosificar los faroles. Es bueno estar sentado a la izquierda de un jugador que sea muy loose-agresivo, ya que asà lo podemos “aislar” cuando hace raise pre-flop, con manos como A-10, por ejemplo.
Si nuestro estilo habitual es la de jugar de forma loose-agresiva, debemos esforzarnos en oprimir el número de manos que jugamos, apartando sobre todo manos suited porquerÃa tipo J5s y otras con perspectiva negativa, yendo a menos raises pre-flop con manos que pueden estar sometidas y saber retirarnos cuando es incuestionable que otro tiene mejor jugada.
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